Redacción por: Karla Fabiola Torres
Martínez Bautista Campeones Inmobiliarios
Muchos
especialistas afirman que el 2016 es el mejor año para adquirir una propiedad
antes de que las tasas de interés comiencen a subir a consecuencia de las
decisiones de los bancos centrales de Estados Unidos y México.
Tus ventajas
aumentan si tienes entre 25 y 35 años y tienes acceso a instituciones públicas
como el Infonavit o el Fovissste; o bien, si
tienes entre 35 y 45 años y tienes ahorrado al menos el 10% del valor del
inmueble que te gustaría comprar.
1. Tiempo de
respuesta. Si la institución te trae a “vuelta y
vuelta” y no te puede dar la información del producto que te interesa, sino que
continúa dándote la de aquellos que desea venderte, mejor considera una opción
más seria y accesible.
2. Tasa de interés
Aunque no es el único parámetro, es importante que te fijes primero en las hipotecas con los intereses más bajos, pues esto se verá reflejado en lo que pagues a la institución por darte el crédito, además del monto mismo del préstamo.
3. CAT. Otra
variable importante es que analices el Costo Anual Total, pues incluye el de
algunas de las comisiones que cobra el banco por el crédito.
4. Monto
financiado. Casi ninguna entidad otorga el
financiamiento por el 100% del valor de un inmueble, aunque puede suceder si
cumples con lo que solicita el banco. En cualquier caso, decídete por aquél que
te otorgue el mayor financiamiento con las mejores condiciones.
5. Beneficios. Muchas
instituciones pagan los gastos notariales, de avalúo y escrituración; o bien, tienen
comisión 0% por la apertura del crédito. Pregunta por los gastos extras que
debes pagar en caso de adquirir una hipoteca.
Con estas variables en mente, busca
entre los bancos el que te ofrezca aquellas que sean más convenientes para ti y
esté acorde con tus necesidades y capacidad de endeudamiento.
Recuerda que la Condusef recomienda no destinar más del 30%
de tus ingresos al pago de los créditos y obtenerlos por un promedio de 20 años
para que no se extienda demasiado y evitar que termines pagando de más.
También te recomendamos realizar
un presupuesto en el que coloques tus ingresos contra todos tus
gastos, de manera que sepas con certeza con qué margen de deuda puedes
maniobrar sin que signifique limitarte demasiado o dejarte sin posibilidades de
enfrentar alguna eventualidad.
Dentro de este presupuesto y si aun no
lo tienes o si el banco no te lo exige, considera contratar un seguro de gastos
médicos mayores, pues te brindará tranquilidad ahora que tendrás que destinar
una parte fija de tus ingresos a pagar la deuda de la hipoteca.





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